jueves, 11 de noviembre de 2010

CONSULTA SURREALISMO

sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo nombre se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. Buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico.

La primera fecha histórica del movimiento es 1916, año en que André Breton, precursor, líder y gran pensador del movimiento, descubre las teorías de Sigmund Freud y Alfred Jarry, además de conocer a Jacques Vache y a Guillaume Apollinaire. Durante los siguientes años se da un confuso encuentro con el dadaísmo, movimiento artístico precedido por Tristan Tzara, en el cual se decantan las ideas de ambos movimientos. Estos, uno inclinado hacia la destrucción nihilista (dadá) y el otro a la construcción romántica (surrealismo) se sirvieron como catalizadores entre ellos durante su desarrollo.

La meta surrealista y sus medios se remontan siglos antes al nacimiento del movimiento. Basta citar a Hieronymus Bosch "el Bosco", considerado el primer artista surrealista, que en los siglos XV y XVI creó obras como "El jardín de las delicias" o "El carro del heno". Pero fue en el siglo XX cuando surgiría el nacimiento de una vanguardia filosófica y artística que retomaría estos elementos y los desarrollaría como nunca antes se había hecho.

Breton publicó el Manifiesto surrealista en París en el año 1924 y se convirtió, acto seguido en el líder del grupo. El surrealismo surgió del movimiento llamado dadá, que reflejaba tanto en arte como en literatura la protesta nihilista contra todos los aspectos de la cultura occidental. Como el dadaísmo, el surrealismo enfatizaba el papel del inconsciente en la actividad creadora, pero lo utilizaba de una manera mucha más ordenada y seria.

André Bretón 1896-1966 poeta y crítico francés, líder del movimiento surrealista. Nació en Tinchebray, Orne; estudió medicina y trabajó en hospitales psiquiátricos durante la I Guerra Mundial. Una vez afincado como escritor en París, se convirtió en pionero de los movimientos antirracionalistas en el arte y la literatura conocidos como dadaísmo y surrealismo,

Fragmento sacado de "La Révolution Surréaliste".

El mundo físico todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los senos, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.

ENSAYO SEGUNDO LIBRO

La Vecina Orilla”

Mario Benedetti

Cuento declarado

“No siento (al menos, todavía) esa locura que otro me han contado que sienten. Cosas como querer estar toda la vida junto a ella, o sentir una opresión en el pecho (al punto que a veces se parece al infarto) o venirle a uno incontenibles ganas de salir a caminar solo y bajo la luna, y si no hay luna bajo los semáforos”. Son expresiones que Benedetti pone a modo de pensamientos traducidos en letras por intermedio del protagonista del profundo cuento “la vecina orilla” para aludir de manera muy romántica un sentimiento que todavía no albergaba en su alma cuando pensó realmente que representaba Isabel la elegante morocha y despampanante Actriz en su vida joven, sufrida y si se quiere experimentada. Tal vez, en el fondo aquel pibe como lo definiría el dialecto sureño de Benedetti llegase a sentir tácitamente con el pasar de algún tiempo el mismo sentimiento que pernoctó su amigo Dionisio por su querida, así es, una inagotable necesidad de aquella mujer estelar y única que representaba un todo para su vida, eso era Vicky para el pobre Dionisio. Pero para el protagonista de esta historia, al menos por ahora no era lo que sentía por aquella sutil mujer que hasta el momento no se mostraba tal y como era, es decir, su vida galante de artista y de finas costumbres confundían al chico más y más, sin contar que antes ya lo había dejado pávido en un cruce donde la madura dama aun conociendo al joven paso de largo con sus amigos de teatro sin siquiera darle el más mínimo gesto de cortesía. Tiempo después la mujer quiso disculparse por aquel papelón, y como el juego más predecible de todos el pibe supo entender sus escusas por el cual ella no lo voltio ni a ver y la disculpo, comenzó entonces un despliegue de atracción total entre ellos, el chico le contó a Isabel, quien casi lo doblaba en edad lo duro que le había tocado vivir en Baires; que es la forma de cómo se refieren los uruguayos a Buenos Aires, le confesó que había estado a su corta edad en la cana por pendejo, y que por no seguir de pendejo fue que salió, después de estar en libertad tuvo que vivir en una pensión mientras resultaba donde laburar, fueron tiempos difíciles los cuales este joven tuvo que pasar, a lo mejor en circunstancias éticamente no aceptables pero que debido al contexto de aquel entonces, se realizaban prácticas que políticamente eran casi imposible contradecir.

La Vecina orilla es quizá el cuento más largo del Uruguayo Mario Benedetti, cuya estructura mayor recopila diferentes capítulos en los cuales coloquiales dicciones nos sumergen en contextos propios de una cultura Uruguaya-Argentina que nos permite con fluidos diálogos entender realidades que intentan volver de tiempos atrás para situarse de manera contemporánea en el hoy de nuestros días ya sea de forma implícita, sarcástica o critica.

CONSULTA EL DADAÍSMO

EL DADAÍSMO

En 1916, en el contexto de la Primera Guerra Mundial cuando muchos jóvenes se cuestionan la lógica de una cultura que permite hechos como ese, surge a la vez en Suiza y Estados Unidos el movimiento Dadá. Nace en la Suiza neutral en Zurich, refugio de numerosos intelectuales y artistas, en las veladas poéticas del “Cabaret Voltaire”. Aquí Tristán Tzara, Hugo Ball y Hans Arp, entre otros, eligen al azar en un diccionario el término "dadá" que carece de un significado especial, y que supone la utilización de la burla como arma artística capaz de destruir los principios más arraigados. Tristán Tzara pronto se convirtió en el promotor y principal exponente del movimiento Dadá. Entre él y Hugo Ball dieron sustancia a la teoría dadaísta. El origen del término Dadá es confuso y controvertido. De acuerdo con la versión de Tzara y Ball, la palabra surge de la casualidad: abriendo las páginas de un diccionario con la ayuda de un cuchillo, el primer término señalado fue ese:

El dadaísmo, más que constituir un movimiento artístico concreto, trata de reflejar una disposición particular del espíritu, representa una negación intelectual violenta, un acto extremo de antidogmatismo, por lo que se vale de cualquier medio para llevar adelante su batalla. Más que la obra, es el gesto lo que interesa a los dadaístas, gesto que va más allá de los puros canales de expresión artística para manifestarse en la política, en las costumbres, en la misma sociedad, siempre que este gesto sea entendido como provocación contra el sentido común, la moral, la ley y cualquier normativa u ortodoxia. De aquí que el escándalo fuera el instrumento preferido para hacer públicas sus acciones. El dadaísmo va más allá del puro significado o la simple noción de un movimiento artístico para llegar a proponer una forma de vivir. En el fondo, lo que desea su áspera polémica contra el arte y la literatura, entendidos como valores eternos del espíritu, es transformar todo lo que llamamos poesía en acción. También los dadaístas, mejor que nadie, tratan de unir estrechamente dos conceptos que andaban separados, arte y vida, y soldar cualquier ruptura que pueda diferenciarlos

El dadaísmo deja en herencia al arte del siglo XX valores trascendentes, como es la importancia de la imaginación, el azar y el automatismo que recoge el surrealismo y, más adelante, el expresionismo abstracto; así como la desaparición de la validez única de los géneros artísticos convencionales para primar la idea de proceso artístico frente a la de producto u obra de arte, anticipo de los happening. En la creación artística es tan importante el artista creador como el espectador que es quien completa la obra. Deviene de ahí la justificación del objeto encontrado, y la obligación del destinatario de cuestionarse las realidades artísticas ya aceptadas.

Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. El dadaísmo literario se traduce sobre todo, en la actividad panfletaria (los siete manifiestos y numerosas revistas) y en la celebración de escandalosos festivales, a caballo entre el recital poético, el teatro de cabaret y la parodia sangrienta. En realidad se trataba de antiespectáculos, en los que los dadaístas, más que obras, se exhibían a sí mismos en las actitudes más provocadoras. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo de que éste reconsiderara los valores estéticos establecidos. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras.

La famosa receta de Tristán Tzara para hacer un poema dadaísta a base de tijeras, periódicos, azar y cola de pegar, debe interpretarse más como otra manifestación panfletaria del humor de este autor que al pie de la letra. En realidad, Tzara, como poeta y agitador, sabía que no "divertía", sino que "irritaba".

Carácter del Dadaísmo

El dadaísmo se puede considerar como el primer movimiento artístico que se basa en el desarrollo de lo ilógico, de lo absurdo. Su vigencia fue corta, pero ayudó a arraigar una serie de actitudes y reflexiones que luego se plasmarán en el Surrealismo. El artista dadá es productor de arte pero, asimismo, actitud humana. Tzara decía que el dadá era "una fórmula de vida".

Sus principales rasgos pueden ser éstos:

- Dadá es el punto final de una evolución en el arte

No se trata de seguir desarrollando nuevas propuestas a partir de lo anterior, sino conciencia del fin del camino y actitud de "saltar la tapia" hacia algo nuevo, de ahí su profundo rechazo incluso de las vanguardias previas (Futurismo, Cubismo).

- Idea del primitivismo, de la creación espontánea de la obra de arte.

El artista dadá opta por la locura, la burla, el humor, el exhibicionismo, incluso el terrorismo cultural como juego. Oposición a las clásicas nociones de gusto y producción artística.

- Integración del artista en el mundo circundante

Para ello expondrán frecuentemente sus ideas a través de manifiestos y revistas, subrayando los aspectos de denuncia de la guerra, del capitalismo, de las ideas burguesas, de todo lo que para ellos es un mundo caduco.

- Importancia del lenguaje en la experiencia colectiva del creador.

El lenguaje como fuerza natural del hombre, el lenguaje como arma de provocación. Desde esa perspectiva la poesía no puede existir para el placer sino para la provocación y la agresión. La técnica de Tzara plasmada en su texto Para hacer un poema dadaísta es bien ilustrativa de esa actitud.

Para hacer un poema dadaísta

Tristan TZARA
Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Un ejemplo:

cuando los perros atraviesan el aire en un diamante como las ideas y el apéndice de la meninge señala la hora de despertar programa (el título es mío) premios son ayer conviniendo en seguida cuadros / apreciar el sueño época de los ojos / pomposamente que recitar el evangelio género se oscurece / grupo el apoteosis imaginar dice él fatalidad poder de los colores / talló perchas alelado la realidad un encanto / espectador todos al esfuerzo de la ya no es 10 a 12 / durante divagación caracoleos desciende presión / volver de locos uno tras otro sillas sobre un monstruosa aplastando el escenario / celebrar pero sus 160 adeptos en paso en los puestos en mi nacrado / fastuoso de tierra plátanos sostuvo esclarecerse / júbilo demandar reunidos casi / de ha la uno tanto que le invocaba de las visiones / de los canta ésta ríe / sale situación desaparece describe aquella 25 danza salve / disimulé todo de no es fue / magnífica la ascensión tiene la banda mejor luz cuya suntuosidad escena me music-hall / reaparece siguiendo instante se agitar vivir / negocios que no prestaba / manera palabras vienen esa gente

Otros autores

Juan Vicente Piqueras
nace en 1960, bajo el signo del Sagitario, en Los Duques de Requena, aldea de la provincia di Valencia. Allí pasó los primeros 16 años de su vida. Licenciado en Filología Hispánica por la universidad de Valencia ha trabajado como locutor de radio, actor, guionista, traductor y profesor de español para extranjeros. De 1988 a 2007 vive en Roma, su alma ciudad. Desde septiembre de 2007 vive en Atenas.

Entre sus libros de poesía:
Tentativas de un héroe derrotado (1985).
Castillos de Aquitania (1987).
La palabra cuando (1992), premio Josè Hierro.
La latitud de los caballos (1999), premio Antonio Machado.
La edad del agua (2004)

Yeahudah Ammija
Nacido en Alemania, Amijai y su familia emigraron a Eretz Yisrael en 1935,viviendo brevemente en Petaj Tikva antes de establecerse en Jerusalén. En la Segunda Guerra Mundial luchó con la brigada judía del ejército británico. Durante la Guerra de Independencia luchó en el Néguev, en el frente sur. Después de la Guerra asistió a la Universidad Hebrea y fue profesor de preparatoria. Su primer libro "Ahora y otros días" fue publicado en 1955 y despertó interés tanto en lectores como críticos. Temas juzgados hasta ahora como prosaicos: tanques, aviones, combustible, contratos administrativos, figuran en su trabajo y se convierten en una realidad poética notable por el deseo de confrontar y reflejar los problemas vigentes y retratar con nueva dureza e ironía el ambiente social contemporáneo. A esta pasión por el uso de nuevos temas y metáforas está el de la expresión y el uso innovador del idioma hebreo en varios estratos en el que se combinan y desdibujan los hilos del hebreo clásico con el moderno. Influenciado por el ingenio y la ironía de la poesía inglesa, Amijai usó las vertientes de la tradición local dándole nuevo sentido al lenguaje coloquial y a los modismos de la jerga en su idioma. Un comentario que lo alude al entregársele el Premio de Israel en 1982 es "el cambio revolucionario del idioma poético" que el poeta había emprendido a través de su obra. La poesía de Amijai es lúdica y concentra un rango amplio de emociones, su distintivo es la risa, la burla y cierta tristeza subyacente:

T. Carmi
(hebreo: ט. כרמי) (Nueva York, 31 de diciembre de 1925 - 20 de noviembre de 1994) poeta y traductor israelí.
Nació en Nueva York con el nombre de Carmi Charny. Se fue a Israel tras la Guerra árabe-israelí de 1948. Tradujos numerosas obras de Shakespeare al hebreo.
  • Imperfección y sueño (1951)
  • No hay flores negras (1953)
  • La serpiente de latón (1961)
  • Alguien como tú (1971)
  • En la piedra de las pérdidas (1983).